¡Quizá el deporte playero más llamativo!: el vóley-playa.

¿Alguna vez has estado paseando por la playa o tumbado en una toalla en la arena mirando como cuatro individuos pasaban una pelota de un lado a otro de una red?. Seguro que si has estado en alguna playa lo has hecho. Pues eso que tantas veces hemos visto, comentado e incluso puede que preguntado que cómo se jugaba o qué era, es el voleibol en la playa. Sin duda, este deporte está teniendo cada vez más seguidores y rara es la playa, de arena, que no tenga unas redes para jugar.
El origen de este deporte surge como una variante del voleibol de pista a principios del siglo XX en Sudamérica y EE.UU. Desde su nacimiento, este deporte se ha expandido por casi todos los países costeros, aunque también se práctica en pistas artificiales en zonas que no son de playa, y actualmente existen miles de clubs y campeonatos por todo el mundo. Incluso desde el año 1996, en los Juegos Olímpicos de Atlanta, ya es olímpico.

Como su nombre índica el vóley-playa se suele jugar en la playa, lo que sin duda es un aliciente para aquellos que lo practican. Hacer deporte al aire libre y encima hacerlo en una playa es increíble y más aún si tenéis la suerte de poder practicarlo todo el año. En aquellos lugares que el clima lo permite, el hecho de estar en la playa en invierno ya es una autentica maravilla.

Este deporte nos aporta numerosos beneficios en todos los sentidos. A nivel físico nos proporciona resistencia física, tonificación muscular, coordinación, etc. Por otra parte hay que destacar que es muy importante psicológicamente. Como hemos dicho anteriormente, al jugarse al aire libre, en un lugar tan agradable como la playa, ayuda a desconectar con las tareas de nuestro día a día y a liberar estrés y tensiones, relativizando esos problemas que a veces son menos graves de lo que parecen. Además al ir progresando te ayuda a tener más confianza en ti y a afrontar nuevos retos. Y por último y una de las cosas más importante es la socialización. Para jugar al vóley-playa se necesitan cuatro jugadores, dos equipos de dos personas cada uno, por lo que se debe aprender a colaborar y a respetar a los otros jugadores. Pero sin duda, lo mejor de hacer deporte en grupo es la posibilidad de relacionarse con los demás tanto dentro, como fuera de la pista. ¿Cuantas veces después de jugar una pachanga te has ido con el resto de tus compañeros a tomar unas cervezas? o ¿Cuanta gente nueva has conocido que ahora son parte importante en tu vida?. Pues esto te lo da este maravilloso deporte.

Para jugar necesitamos muy pocas cosas, en primer lugar es ganas de querer aprender un deporte nuevo, con esto tienes mucho ganado. ¡La motivación es fundamental!. En segundo lugar encontrar tres personas que estén dispuestas a ir a la playa contigo, a tirarse a la arena, correr, saltar y sobre todo “sudar” y divertirse. Y en tercer lugar el material. Nosotros te sugerimos que en material hagas una pequeña inversión al principio, ya que no se tiene que comprar una gran cantidad de bártulos y las cosas comunes se pueden adquirir entre los cuatro que vais a jugar habitualmente, porque es “interesante” que cuando vayas a jugar no te falten algunas cosas esenciales. En nuestra opinión es aconsejable comprar un balón bueno, es verdad que cuesta más que comprar varios de los malos, pero al final ahorras dinero, porque los otros no sirven y cuando juegues un poco los desecharás. Actualmente la “bola” oficial en campeonatos de la FIVB (Federación Internacional de Voleibol) es la Mikasa tricolor (amarillo, blanco y azul) , simplemente al verlo y tocarlo te darás cuanta de que merece la pena comprarlo. Otra cosa fundamental es tener líneas, hay de diferentes colores y calidades, pero si que es conveniente tenerlas, ya que estas cintas tienen las medidas del campo de juego y son fundamentales para poder ver con claridad toda la pista.
Con este material ya puedes empezar a jugar con cierta tranquilidad, aunque bien es cierto que, disponer de algunos útiles más, por ejemplo, llevar una bomba para inflar el balón, te ayudarán a evitar situaciones desagradables, aquellas en que después de ir a la playa tienes que dejar de jugar, o ni siquiera puedes hacerlo, por falta de algo o por no tener el material en las condiciones óptimas. Un recurso que utiliza mucha gente para evitar este tipo de situaciones es utilizar una bolsa deportiva grande donde guardar todo material. Las varillas son otro de los complementos que irás adquiriendo con el paso del tiempo, cuando tu nivel sea superior y quieras evitar conflictos sobre si la bola ha entrado por la zona de juego o no.

Con esto ya está casi todo lo que necesitas, solo te falta ropa deportiva o de baño, que es lo que se suele usar. Los chicos acostumbran a jugar con bermudas y las chicas en bikini, en verano o cuando hace calor. Dependiendo de la climatología, horario y, sobre todo, que uno se sienta cómodo y bien, utilizarás más o menos ropa. Uno de los ejemplos más comunes es ver a gente jugando en invierno o en días fríos con escarpines, mallas o licras para protegerse del helor de la arena, pero lo habitual es ver a la gente con ropa playera, pues es un deporte que está asociado al calor y el buen tiempo.

Una vez que tienes todo el material, lo único que te hace falta es coger el teléfono y quedar. Al principio te costará acoplarte a la arena, es una superficie irregular que cansa de lo lindo, pero cuando juegues unos días seguidos ya verás como coges resistencia y lo empiezas a ver de otra manera. Cuando empiezas a coger nivel, lógicamente, te empezarás a divertir mucho más y entonces vendrán los piques, siempre sanos ¡EHH!, que no vamos a ser olímpicos, bueno aunque lo seas, recuerda que es deporte y como tal tiene unos valores. Con el tiempo irás conociendo a más jugadores y poco a poco irás jugando con más gente e incluso te apuntarás a algún torneo amateur de los muchos que se realizan por nuestras costas, principalmente en verano.

Hay muchas cosas que decir positivas del vóley-playa, pero lo mejor es que lo pruebes por ti mismo y veas como realmente te apasionará y te aportará muchas satisfacciones, no solo físicas sino también personales.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *