Los tres mejores consejos que os ayudarán a ti y a tu hijo/a en el periodo de adaptación al colegio.

Cuando los niños y niñas empiezan el colegio, en el centro se contempla un tiempo de margen que les permita acostumbrarse al cambio, y este es el que conocemos como “periodo de adaptación”.

En cada centro se organiza de una manera, pero en general, se contempla una flexibilidad de horario y un mayor número de personal por aula con la intención de que la entrada al colegio sea lo más agradable posible para los pequeños.

 

Para la entrada en 3 años normalmente se organizan turnos los primeros días, de manera que los niños y niñas van entrando de forma escalonada con el objetivo de que lo hagan en pequeños grupos, de una manera tranquila, para ir conociéndose, conocer el espacio y a las personas con las que van a convivir en él.

Durante este periodo, para poder atender a todas las necesidades en el aula, suele haber la presencia de más de una maestra/o. Normalmente serán maestras/os con los que pasado el periodo de adaptación sigan teniendo relación (la maestra que estará de apoyo en el aula, o la que dará la lengua extranjera, por ejemplo).

El horario durante este tiempo se organiza de forma sencilla, atendiendo principalmente los ritmos y rutinas básicos que los niños y niñas necesitan: momentos para ir al baño, un tiempo dedicado al almuerzo, una franja en el patio, etc. Esa organización permitirá a los peques ir acostumbrándose al nuevo espacio, a los nuevos ritmos, nuevos materiales, nuevos compañeros y nuevas maestras/os.

 

Todo cambio necesita una adaptación por parte de la persona que lo sufre, y cuando este está relacionado con la escolaridad, la entrada a la escuela infantil o la entrada o cambio de colegio, es necesario un trabajo en equipo del que muchas veces no somos conscientes.

 

Dicho cambio muchas veces se les hace cuesta arriba, ya sea por el apego que tenían al centro anterior (en el caso del paso de la escuela infantil al colegio, o en el cambio de colegio), por los posibles miedos que les provoque la incertidumbre (¿qué me voy a encontrar allí, me gustará, estaré bien, vendrán después a recogerme como hacían antes?), por el mero hecho de apego a los padres (niños que no han sido escolarizados previamente) o por mil razones más que pueden variar según el momento y el niño/a.

Cuando eso ocurre, cuando se les hace cuesta arriba y van ya llorando por el camino, o van bien y al llegar a la puerta empiezan a llorar, o van entrando bien y de repente se giran y no quieren soltarte… es cuando nosotros, los adultos, debemos tomar parte. No siempre sabemos cómo, ni qué hacer, incluso a veces somos nosotros los que estamos peor que ellos, porque al verlos llorar nos provoca una pena terrible dejarles allí, cuando vemos que lo están pasando mal, pero para ello, planteamos ahora:

 

3 Trucos básicos para el periodo de adaptación
Acompáñale contento

En los días previos a la entrada intentad visitar el centro (muchas veces incluso los tutores/as concedemos entrevistas previas con los padres para que tanto los niños como ellos conozcan la clase y nos conozcan a nosotras), que lo vea, que sepa cual va a ser su clase, que va a ir allí y va a hacer un montón de cosas y estar con muchos niños y niñas más. Cuando ya empiece, tanto si la entrada es buena como si no, quitarle importancia, que nos vea contentos, apoyándole pero no cediendo ante los lloros (que muchas veces, como en tantas otras ocasiones, no son más que para llamar la atención). Importante también mostrar interés a la salida, preguntarle qué tal ha estado, qué ha hecho, etc. Si tiene que recogerle alguna otra persona (abuelos, tíos,…) planteárselo como algo divertido y diferente.

 

Motívale

A los nenes les encanta que los papás y mamás, incluso el resto de familiares, participéis en las actividades escolares. Eso no siempre es posible, o igual no con la frecuencia que nos gustaría, porque depende del centro, de la organización del mismo y de las maestras o la tutora que tengan en ese momento, pero igualmente hay ciertas cosas que sí se pueden hacer.

Las tutoras siempre disponemos de unas horas de atención a las familias, os animo a que le preguntéis qué actividades están llevando a cabo en clase, cuales son las que más le gustan a vuestro peque o en cuales le iría bien un poco más de práctica, y os animéis a hacer algunas cosas con ellos. Puede que ya los conozcáis y ya sepáis qué es lo que más les gusta, ¡pues adelante!. Podemos preguntarles qué es lo que han hecho en el cole, y plantearles algunas de esas actividades en casa (no exactamente iguales para no cansarles). El hecho de que ellos vean que nos interesamos y nos gusta lo que hacen ayudará a que vayan todavía más contentos, ya que apreciarán sin saberlo la relación que hay y debe haber entre el colegio y la familia, ya que al fin y al cabo debemos ser uno.

 

No le mientas

En más de una ocasión he escuchado a los padres y madres en la puerta del cole diciendo a los peques “yo voy a estar aquí en la puerta todo el rato”, “no me voy a mover de aquí hasta que salgas”. Puede que eso funcione en ese mismo momento, pero como el niño sea lo suficientemente maduro, el drama volverá enseguida que mire hacia la puerta y vea que no hay nadie, o incluso les da muchas veces por salirse por la puerta en cuanto pueden pensando que van a estar allí. Además, si la dinámica es esa (el mentirle) le costará más asimilar la situación y comprender que su sitio, durante unas horas será ese.

Es mejor explicarles las cosas con naturalidad. Los papás se van a trabajar mientras ellos están en el cole, tienen que hacer sus cosas, y mientras ellos en el cole van a jugar, a aprender, a estar con otros niños y niñas, y después de un rato (a veces más o menos largo) siempre volverán a estar con los papás. Si les explicamos las cosas les será más fácil adaptarse a determinadas situaciones. A veces nos da la impresión de que son demasiado pequeños para entender algunas cosas, pero si se las explicamos con expresiones sencillas y vocabulario conocido, ¿por qué no nos van a entender?.

 

Teniendo todo esto en cuenta seguramente incluso nosotros mismos estaremos más tranquilos a la hora de afrontar el cambio, ahora bien, como es lógico, no siempre funciona.

Se da el caso de niños y niñas que entran súper contentos el primer o los primeros días de cole, hayan estado o no escolarizados previamente, y de repente, empiezan a llorar al entrar pasada una semana o incluso un mes.

 

El periodo de adaptación en los centros suele durar un mes aproximadamente, pero cada niño y cada situación tiene su ritmo, y los hay que no necesitarían ni un día y en cambio otros que no se adaptan ni acabado el primer curso de infantil.

 

No debemos agobiarnos. Es inevitable pasarlo mal si vemos que no va contento al cole, o que luego está bien pero le cuesta mucho entrar (porque el momento llanto o rabieta, como es normal, nos afecta) pero hemos de intentar que ellos no lo noten, porque muchas veces somos nosotros los que transmitimos sin querer ese agobio. Si porque ha llorado varios días vamos ya nerviosos, lo más probable es que nos lo noten y vayan ya nerviosos ellos también, siendo así más probable que la entrada al aula no sea agradable.

 

Algunos días, como comentaba anteriormente, parece que vienen bien y de repente se echan hacia atrás y se enganchan a vuestra pierna o a lo que pillan. Dependiendo del centro se actuará de una manera u otra, ya que en algunos se permite la entrada de los padres durante un tiempo para que esta sea menos brusca (principalmente para los niños a los que les cuesta) y en otros simplemente los acompañáis a la puerta y son ellos solos los que deben entrar. Ante esa situación de agobio cuando llega el momento de vuestra marcha lo mejor, y repito, es darle normalidad. Cuesta cuando lo cogemos las tutoras y empiezan incluso a patalear, pero es mejor que si vemos que reaccionan mal nos demos la vuelta y nos vayamos, aunque nos cueste o nos de pena, porque la mayoría de las veces es una reacción, provocada por los nervios o el cansancio, que les dura bien poco. En muchas ocasiones entran algunos gritando, llorando, pataleando,… y a los dos minutos se giran como si nada y se ponen a jugar, pues no es mas que una forma de transmitir los nervios que les provoca la nueva situación, y como no son capaces de expresarlo de otra manera lo hacen así.

 

 

Ahora, si ya ha llegado el momento de afrontar el periodo de adaptación, muchísimo ánimo y a disfrutarlo, porque será uno de los muchos momentos especiales y bonitos que viváis con vuestros peques a lo largo de la escolarización.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *