Los nuevos juegos de mesa

Si nos preguntamos si existe alguna actividad que sea voluntaria, recreativa, placentera e incluso espontánea, podemos dudar entre varias repuestas e incluso plantearnos que no existe. Pero si nos referimos al juego, rápidamente observamos como todos afirmamos que cumple con estas características.

El juego es necesario para el ser humano, ya que contribuye al desarrollo de capacidades y destrezas cognitivas, motoras y emocionales.

Al contrario de lo que mucha gente puede pensar, el juego no es una actividad exclusiva del “hombre”, pues todos los mamíferos se relacionan entre sí mediante él. Los animales basan el juego en la imitación y la exploración por ensayo y error, careciendo del juego simbólico, siendo esta una de las diferencias más importantes que existe con respecto al juego de los humanos.

El juego tiene un carácter universal, en todas las sociedades de cualquier periodo se han dado contextos lúdicos. La historia nos ha dejado multitud de muestras de cómo nuestros antepasados se divertían con diferentes juegos, de los que muchos de ellos han perdurado hasta nuestra época.

Los griegos y romanos jugaban a los dados y juegos de mesa, los egipcios inventaron el juego de la oca, el conocidísimo parchís se lleva jugando desde el siglo IV A.D en India y Pakistan, en China se inventó el Dominó, el Bingo tuvo sus orígenes en Italia, en el antiguo Egipto y Roma se jugaban a las canicas, los ancianos de la antigua Grecia jugaban a la petanca para ejercitar la mente y el cuerpo, el ajedrez es un juego de guerra de la misma familia que el Xiang-xí (ajedrez chino) y el Sh gi (ajedrez japonés), de la India pasó a Persia y de allí a Europa, de la mano de los musulmanes, a través de al-Andalus y de las Cruzadas, el juego de naipes o cartas fue introducido por los árabes, en España y Sicilia, de ahí que se llamen naipes en España y naibi en Italia; términos derivados directamente de la palabra árabe Nabi que significa Profeta.

Estos ejemplos y muchos otros dan muestra de que el juego es un elemento revelador de los valores sociales y de la cultura de una sociedad, además de ser un aspecto esencial en la vida del ser humano.

Actualmente, en una sociedad tan globalizada, digitalizada y de un ritmo tan frenético, los juegos de mesa están en apogeo y son una alternativa de ocio, en compañía de amigos y familiares. La venta de estos productos aumentó un 20% en España en 2016, según los datos de la consultora The NPD Group. Precisamente sea esta particularidad, el estar compartiendo físicamente ese tiempo con quien deseas, lo que hace que los juegos de mesa estén gozando de tan buena salud una vez superada una etapa donde los avances tecnológicos castigó mucho el segmento.

El juntarse con un grupo de amigos en una casa con unas cervezas, refrescos y algo para comer y pasar unas cuantas horas compartiendo, no sólo unas partidas a algunos de los juegos con los que se cuentan esa noche, sino compartir previamente al juego o en cualquier descanso, cómo ha ido la semana, es una de las cosas que hace que este tipo de juegos se vean fortalecidos por ese factor social que tanto necesitamos. También el juego ayuda a liberar estrés, cansancio y problemas, como decía el psicólogo y filosofo Moritz Lázarus.

Igualmente en una gran cantidad de estos juegos se valora mucho la estrategia, dando un plus al propio juego ya que no se gana simplemente por el azar, sino que los participantes tendrán que pensar una táctica para poder ganar, dando lugar a risas y piques sanos entre los participantes.

Existen multitud de juegos de mesa a día de hoy que pueden agradar a prácticamente cualquier persona,  aunque los más populares y con los que casi todos los nuevos jugadores adultos se inician son: Catán y Carcassonne.

Nosotros te aconsejamos que si leyendo este artículo te ha picado la curiosidad por este mundo, que quizás desconocías, que te inicies en él y no hay mejor manera de hacerlo que ir a una tienda especializada, pedir consejo sobre qué tipo de juego quieres adquirir y quedar con quien prefieras para disfrutar de un buen rato.

 

 

 

 

 

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